Confían Fernández no se
deje impulsar por tentación continuista

Líderes de la pequeña y media
industria advirtieron sobre la desconfianza que crearía en el país, en sus
instituciones y en la economía una modificación a la recién promulgada
Constitución de
la República
para calzarla con intereses políticos de terceros.
Los presidentes de la
Asociación de Empresas Industriales de Herrera (AEIH) y de la Federación de
Asociaciones Industriales (FAI), Wadi Cano Acra e Ignacio Méndez,
consideraron lamentable que sectores interesados pretendan denigrar la Carta Magna a poco
tiempo de haber sido reformada.
Manifestaron su esperanza de que el Presidente Leonel Fernández no se deje
impulsar por la tentación continuista o embaucar por personeros que
desean prolongarse en las instancias de poder “para hacer de la reforma
constitucional una farsa, un cambio cosmético de fachada que parecería
concebido para engañar a los organismos internacionales y a la sociedad”.
Dijeron que uno de los graves problemas que bloquea el desarrollo del país es
el irrespeto a las leyes y la falta de institucionalidad, elementos negativos que
son promovidos principalmente por las élites políticas, gobernantes y hasta por
segmentos del empresariado.
“No puede ser que nuestros país haya aprobado bloques de leyes contra la
corrupción, a favor de la transparencia en las compras gubernamentales y
otros aspectos de la vida institucional para, en una emulación combinada del
trujillismo y el balaguerismo, terminar violándolas, como se pretenden hacer de
nuevo con la Constitución”,
apuntaron.
Los dirigentes empresariales apoyaron la postura del arzobispo de Santiago,
monseñor Ramón Benito de la Rosa
y Carpio, quien ha proclamado que “con la Constitución no se
relaja” e hicieron votos porque la clase política entienda el perjuicio que una
crisis institucional acarrea al país como destino de inversión, a la generación
de empleo y a los proyectos de desarrollo.
“No debemos estar reiterando, como nación, que efectivamente la Constitución es un
pedazo de papel, como decía Balaguer, postura que proyecta un país donde no se
respetan las reglas del juego, los símbolos ni las instituciones, un grave
obstáculo frente al movimiento de la inversión que impulsa el desarrollo y el
empleo”, declararon Cano Acra y Méndez.
Llamaron a la sociedad a iniciar una jornada de rescate a la institucionalidad
y a no permitir que los políticos hagan lo que les venga en gana con la Constitución y las
leyes, sobre la base de sus intereses mezquinos. “La clase política debe
adaptarse a los designios de la sociedad y sus dirigentes tienen que dar
señales de que son merecedores de respeto”, apuntaron.
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