sábado, 8 de enero de 2011


Alcalde Pedáneo mató a tiros al encargado de la DGCD en medio de tragos

Como las letras que dieron origen al merengue “La Balacera” de Tatico Henríquez, terminó una parranda entre dos amigos en esta ciudad: el alcalde pedáneo de Los Ríos y el encargado  de la Dirección General de Desarrollo de la Comunidad  (DGCD), quien murió a tiros.

De acuerdo a la Policía, el hecho se produjo cuando el victimario y la víctima iniciaron una discusión por el  merengue “La balacera” de Tatico Henríquez.
Aquí no hubo chivo, como en el incidente en Altamira, Puerto Plata, que dio origen a las letras del conocido merengue, que  narran un incidente entre amigos que se fueron de parranda.
La Policía identificó a la víctima como Alcibíades Acosta Encarnación de 62 años, quien residía en el barrio Los Maestros de esta localidad.
La uniformada dijo que Acosta Encarnación fue ultimado por Anastacio Ceferino Acosta Vásquez de 60 años, quien reside en la calle General Sosa en el barrio Las Malvinas de aquí.
La víctima, era el encargado de la DGDC aquí, mientra su victimario es el alcalde pedáneo de Los Ríos. Como el incidente que cuenta Tatico en su merengue, en el que recoge la historia de  que Lalán Collado y otros amigos fueron a comerse un chivo a casa de don Antonio, el padre de este último, en Altamira, Puerto Plata.
Según el merengue a los dos amigos se les ocurrió  ponerse a disparar al aire, Tatico con su revólver 38 y Lalán con su pistola. Llegó  la Policía al tiroteo y se los llevó  al destacamento del poblado, donde tuvieron que pasar la noche. Y en el mismo cuartel, Tatico hizo la música y le puso las letras a uno de sus más célebres merengues:
Tatico y Lalán / allá en Altamira / "amanecién" presos / por tirar pa'arriba / ... viejete Lalán / siendo un reportero / allá en Altamira / se volvió un vaquero / ... viejete Lalán, tenemos otro chivo, / pero en Altamira / no tiro más tiros / ... viejete Lalán / aunque yo me muera / yo no vuelvo a armar / otra balacera/.
Los protagonistas de la tragedia de Neyba tenían un revolver calibre 38 y una pistola Pietro Beretta, calibre 9 milímetros. Esta última, sin permiso legal.
Al parecer, la tragedia tuvo su origen en una “cuerda” de borracho que terminó con el funcionario muerto en el hospital San Bartolomé donde fue llevado de urgencia, a las 10 de la noche de este jueves.

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